Inicio > Sin categoría > Crónica del 6º concurso de la Liga F5J fórmula Open K4/K6 del 4 de septiembre de 2016 en el Club Petirrojo de Valdemorillo. Por Francisco Hernández.

Crónica del 6º concurso de la Liga F5J fórmula Open K4/K6 del 4 de septiembre de 2016 en el Club Petirrojo de Valdemorillo. Por Francisco Hernández.

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La liga madrileña de la fórmula F5J OPEN K4/K6, ha celebrado su 6º concurso domingo 4 de septiembre Club Petirrojo de Valdemorillo. Con un calor impropio ya de estas fechas que pudo ser bien lidiado gracias a la previsión y las atenciones de los socios del club anfitrión, que dejaron a nuestra disposición unas magníficas sombras con bancos en los que sentarse y ofrecieron agua y refrescos en abundancia para evitar una posible deshidratación.

Valdemorillo es campo famoso por las encinas que cierran el campo, bueno, más que cerrarlo lo rodean por completo, lo cual unido a la orografía escarpada del terreno hace que cuando toca aterrizar cuesta abajo las emociones están aseguradas ya que la aproximación y el hundimiento hacia el punto de aterrizaje obligan al piloto a aportar la mejor versión de sí mismo y se pone a prueba la fiabilidad del fabricante del modelo.

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Sin embargo, he de decir que hoy he sido capaz de apreciar un valor positivo en las encinas de Valdemorillo, la sombra que dan, ya que eran el único refugio posible cuando uno abandonaba la seguridad de la sombra de la zona de boxes. De hecho no hubo valor ni para posar al sol para la foto de grupo.

Tampoco ha habido hoy demasiados incidentes ya que las condiciones de vuelo han sido muy benévolas en cuanto a que sólo en las últimas mangas se ha hecho sentir el viento. Otra cosa ha sido las condiciones de vuelo para concursar, ya que había ascendencias poco claras pero muchas descendencias contundentes que hundían el velero, no es que te lo dejaran a ras del suelo, pero como pillaras un par de ellas seguidas te lo dejaban por detrás de los árboles, lo que significa que se problematiza enormemente el contacto visual con el mismo, si tienes suerte lo haces pasar entre dos encinas y lo aterrizas como un marqués y si no, pues a darle motor para superar las encinas y manga a tomar por viento, concurso a la basura, pero, eso sí modelo salvado.

Dicho lo dicho es complicado tratar de establecer una lógica explicativa ni a las mangas ni a los vuelos, mi modesta opinión es que quien más horas dedica a volar mejor partido le saca a su velero porque lo lleva mejor ajustado y sabe reaccionar mejor y adaptarse a las condiciones del campo, la climatología y el momento en que está volando.

Al menos es lo que me pareció ver con Julio Contreras, a pesar de no volar su Infinity por rotura por colisión en el Intertur de Trnava, hizo cuatro miles y se llevó el concurso. Idéntico el caso de Ángel Cristóbal, que estrenaba Última en concursos de K4 y ayer no era día bondadoso de ajustes para un velero de 4 metros y 1.200gr. de peso en orden de vuelo, pero que no dejó de pelear ninguna de las ascendencias –porque este es un velero que también cae en las descendencias- y fue capaz de llevarse el segundo puesto del concurso. Y el tercero en el podio fue Javier Hernández Rodero uno de los veleristas madrileños más en forma que tras su paso por el Intertur de Trnava auguramos que será un serio candidato con opciones en la liga y en el próximo Máster.

En cuarto lugar quedó Marco Antonio Moreno, que pinchó seriamente en la tercera manga y al no haber descartes en esta fórmula uno arrastra sus miserias hasta el final del concurso y en este caso le bajaron del podio, no obstante fue el que más aterrizajes hizo a menos de un metro del punto, que se dice pronto en un campo como el de Valdemorillo y además estrenando su Pike Perfection en concurso de K4 y probando las modificaciones que le hizo a la cola del velero. Y la sorpresa estuvo en el 5º lugar, en el que terminó David Miguel que vino con el Mandarín sin ajustar y más sueño que vergüenza por arte de su bebé juerguista y que hizo unos vuelos tan buenos que le decíamos que para qué quería el Pike si no lo iba a necesitar.

Pudimos ver también a un Pedro San José que va de menos a más y que hizo un concurso muy serio y muy regular, a Antonio Reina que tras un largo paréntesis nos dio la alegría de volver a los concursos con su flamante Electra, Sergio Martínez Lara que cada vez vuela mejor su ‘nuevo’ Supra, al maestro Juan Ramos que al igual que Javier Iglesias se están reservando claramente para el Máster. Y los doblemente valientes de los Pulsar, Carlos Pereira e Ignacio Roel, este último además se marcó un 1.000 en la 4ª manga que arrancó las ovaciones del respetable.

Como anécdota final añadiría que en el último vuelo de la mañana se produjo una colisión en altura de dos Supras, que cayeron descontrolados al suelo como consecuencia del golpe, uno se frenó en un árbol y terminó en el suelo, pero el otro aterrizó en la copa de una de las famosas encinas que rodean el campo, diría que una de las encinas más frondosas y retorcidas que he visto en mi vida y en un terreno en desnivel, y hubo que bajarlo. Como el Supra que se quedó en la copa de la encina era el mío y me tocó vivir de cerca y en carne propia los acontecimientos me vais a permitir que aproveche la redacción de estas líneas para expresar algunos agradecimientos. Y no preocuparos que hay fotos para el morbillo.

Si nos situamos en el contexto de la anécdota: última manga del concurso, calorazo insoportable, ganas de recoger el velero y salir corriendo, tratando de no llegar tarde a casa, creo que es de justicia hablar de otro podio clasificatorio, otro tipo de podio, el de aquellos que sin venirle la situación a cuento siguieron pasando calor, se mancharon y salieron una hora más tarde del campo, por si no los identificáis en las fotos se trata de los expertos trepadores de encinas Marco Antonio Moreno e Ignacio Roel, el bueno de Antonio Reina que nos dio la escalera y estuvo a pie de encina y el maestro Juan Ramos que se ofreció a ayudar a reparar, todos campeones a quienes les estoy muy sinceramente agradecido.

Y, por cierto, creo que más de uno entenderá por qué llevo siempre en el maletero del coche una caña de pescar telescópica de esas baratas del Decathlon, y os aseguro que no es el primer velero que ayuda a desarborizar.

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  1. Ingeniero
    5 septiembre, 2016 en 6:36 pm

    Muchas gracias, Paco, por enésima vez. Tu crónica fresca (que la estoy leyendo con aire acondicionado) de lo bien que nos lo pasamos en el Petirrojo. Y muy cierto todo lo que dices, el Petirrojo muy generoso y haciendo todo lo posible para que el solazo no nos desanimara.
    El próximo concurso, también en el Petirrojo, el próximo domingo 11 de septiembre, el Memorial de Arístides. Os esperamos

  2. Luis Manuel González
    7 septiembre, 2016 en 9:39 pm

    Oju Paco, lo fresco y agradable del articulo, tu relato… con las ganas que se tiene, en estos casos, de irse a casa va uno y se pone a rememorar a los ancestros haciendo pinitos en los arboles… menos mal que siempre hay gente para ayudar ante lo imposible. Enhorabuena a todos por ese compañerismo y deportividad.

  3. 9 septiembre, 2016 en 4:30 pm

    Así es Luis Manuel, tengo la suerte de comparir vuelos con gente cuya calidad humana es tan alta como la de veleristas. Saludos y nos vemos en el Máster.

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